Sin ACCIÓN, no hay satisfACCIÓN.


Muchos seres humanos pasan su vida soñando. Sueñan con viajes, proyectos, manualidades, excursiones…


Otros seres vivos se aprovechan de la pantalla y usan TikTok, Instagram u otra red para mirar lo que otros hacen y van guardando recetas, planes de viaje e ideas para mil cosas…


Aún hay otros seres humanos que hablan mucho o se quejan con vecinos, amigos y familiares de las muchas cosas que les interesan y que quieren hacer, pero por circunstancias de trabajo, los niños o el dinero no pueden llevar a cabo.


Otro grupo de seres humanos está estancado y ya no sabe cómo manejar la cantidad de información disponible o acumulada en su cabeza, en el móvil, en las carpetas del ordenador, en la nube o en los archivadores de la estantería de casa.


Y la ansiedad, la depresión y la angustia aumentan.


Sin ACCIÓN, no hay SATISFACCIÓN.


¿Por qué tener 289 recetas acumuladas si no las usas?
¿Por qué tener 176 rutas de excursiones acumuladas si sales solo una vez al año a hacer 1?
¿Por qué tener 34 videos guardados sobre cómo hacer pulseras, 78 videos de ideas para hacer tus propios platos y tazas, y 91 imágenes sobre cómo reorganizar tu habitación, si no tienes perlas ni barro, y habías cambiado el interior el año pasado?


Guardar por guardar es una carga para la mente que evita una visión clara. Son zarzas en el bosque por lo que no te es fácil llegar al destino. Es una cerradura que no te deja estar libre.


La acción crea satisfacción.
La acción es avanzar, es usar la inspiración que encuentras en ti mismo o en el ambiente que te rodea.
La acción es mover tus neuronas, tus átomos, tus huesos y tus músculos.
La acción es cambiar tu energía, es fluir para evolucionar.
La acción es lo que te deja cansado por la noche, sonriendo cuando pones tu cabeza en la almohada.
La acción es lo que te permite decir: ‘He tenido un buen día. ¡Qué satisfacción!’

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