Enseñar meditación y mindfulness a los niños puede ser una experiencia maravillosa que contribuye a su bienestar emocional y desarrollo cognitivo. Aquí tienes algunas estrategias efectivas:

Comienza siendo un modelo a seguir practicando estas técnicas en su presencia. Sesiones breves adaptadas a su edad son ideales, comenzando con solo unos minutos e incrementando gradualmente. Haz que la práctica sea divertida mediante juegos y actividades lúdicas con instrucciones de atención plena o un juego de respiración.

Enfócate en la respiración, una base sólida para la meditación y el mindfulness. Puedes enseñarles a prestar atención a su respiración contando inhalaciones y exhalaciones o imaginando que inflan y desinflan un globo con cada respiración.

Las visualizaciones guiadas también son efectivas, ayudándolos a imaginar lugares tranquilos y seguros. Utiliza materiales educativos diseñados específicamente para niños, como libros, videos o aplicaciones, que presenten las prácticas de manera accesible y atractiva.

Llevar la meditación al aire libre puede ser beneficioso, permitiéndoles observar la naturaleza, escuchar los sonidos y sentir la brisa mientras practican la atención plena. Fomenta la autoexpresión después de la práctica, ayudándolos a desarrollar la conciencia emocional.

Crea un rincón de la calma en casa o en el aula, un espacio tranquilo con almohadas y elementos relajantes. Sea consistente y paciente, ya que estas habilidades se desarrollan con el tiempo. Enseñar meditación y mindfulness a los niños de manera lúdica les proporciona herramientas valiosas para manejar el estrés y cultivar una mayor conciencia emocional.

 

 

 

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